El cáncer en bomberos dejó de ser una sospecha. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC, de la Organización Mundial de la Salud, clasificó la exposición ocupacional como bombero en su Grupo 1, el de agentes cancerígenos para humanos. Encontró evidencia suficiente para mesotelioma y cáncer de vejiga, y evidencia limitada para otros tipos, como colon, próstata, testículo, melanoma y linfoma no Hodgkin.
Una parte de esa exposición no termina cuando se apaga el fuego. Viaja en el traje, la capucha y los guantes, en la cabina del vehículo y en la estación. Por eso la limpieza y el resguardo del equipo son una medida de salud, no de imagen. Esta guía explica cómo se contamina el traje y qué prácticas reducen la exposición.
Cómo se contamina el traje de bombero
Los incendios modernos queman plásticos, espumas, textiles sintéticos, materiales de construcción y vehículos. El humo que producen contiene hollín, partículas finas e hidrocarburos, entre ellos compuestos reconocidos como cancerígenos. Al atravesar ese humo, la capa exterior del traje, la capucha y los guantes acumulan esos residuos.
El problema es que la contaminación no se queda en el lugar del incendio. Si el equipo no se limpia, los residuos pueden:
- Llegar a la piel del cuello, las muñecas y la cara a través de capuchas y guantes contaminados.
- Desprenderse en la cabina del vehículo durante el regreso.
- Acumularse en la estación, en los vestidores o en el área de descanso.
- Seguir en contacto con el bombero cada vez que vuelve a ponerse el traje.
Dato clave: Un traje sucio protege menos del fuego y además prolonga la exposición a contaminantes mucho después de la intervención.
La capucha merece atención especial: cubre cuello y mandíbula, zonas con piel delgada, y es la prenda que más partículas puede retener. Existen capuchas para bomberos con barrera antipartículas diseñadas precisamente para reducir ese paso.
El daño que no se ve
La contaminación también degrada el equipo. Los residuos de combustión pueden afectar la barrera de humedad y endurecer o debilitar fibras, y un traje que retiene hollín y humedad aísla menos y pesa más. A simple vista la capa exterior puede verse aceptable mientras las capas interiores ya están comprometidas.
Para entender qué hace cada capa y por qué un daño en una afecta a todo el conjunto, puede consultar esta guía técnica de Gama de México sobre el traje de bombero, que incluye un checklist de revisión por pieza.
Prácticas que reducen la exposición
| Momento | Práctica | Para qué sirve |
|---|---|---|
| En escena | Descontaminación gruesa con agua y cepillo suave | Retira hollín visible antes de quitarse el equipo |
| Al retirarse | Embolsar el equipo contaminado | Evita llevar residuos a la cabina |
| Regreso | No usar el traje dentro de la cabina | Reduce la exposición durante el trayecto |
| En la estación | Limpieza conforme al fabricante | Elimina residuos de capas, capucha y guantes |
| Personal | Lavarse manos, cuello y cara, y ducharse lo antes posible | Reduce el contacto de residuos con la piel |
| Resguardo | Guardar el equipo fuera de áreas de descanso | Evita contaminar espacios comunes |
La limpieza de capuchas y guantes tiene sus propias reglas y frecuencias, que conviene tomar de la ficha de cada fabricante; dentro del equipo de protección personal de bomberos son las piezas que más contacto tienen con la piel. No conviene usar detergentes agresivos ni secar el equipo al sol directo, porque la luz ultravioleta y algunos químicos degradan las fibras.
Una segunda dotación y un buen resguardo
Si cada bombero tiene un solo traje, la limpieza compite con la disponibilidad: lavar el equipo significa quedarse sin él. Por eso muchas corporaciones planean una segunda dotación o un inventario de reemplazo para que la limpieza después de cada exposición sea posible sin dejar al personal desprotegido.
El resguardo también importa. Guardar el traje en un área ventilada, separada de dormitorios y comedores y lejos de la luz solar directa reduce tanto la contaminación cruzada como la degradación. Un gabinete para traje de bombero, como el GearGrid mural, permite que el equipo se ventile y se seque de forma ordenada.
PFAS: un tema que también se especifica
Además de los residuos del incendio, la industria revisó los propios materiales del traje. Algunas barreras de humedad y acabados repelentes usaron históricamente sustancias fluoradas conocidas como PFAS. NFPA 1970, edición 2025, incorporó requisitos sobre sustancias restringidas y un etiquetado opcional para bajo contenido de flúor, y ya existen barreras de humedad sin flúor certificadas a esa norma.
Al comprar, conviene pedir en la ficha técnica la construcción completa de la barrera de humedad y la información del fabricante sobre sustancias restringidas. Modelos de la línea de trajes estructurales declaran esa construcción en su ficha.
Inspección y retiro: el cierre del ciclo
La NFPA 1850, edición 2026, integró a NFPA 1851 y 1852 como referencia para el cuidado, la limpieza, la inspección y el retiro de los trajes. Fija una inspección avanzada al menos una vez al año y el retiro a más tardar a los 10 años desde la fabricación. Antes de ese plazo, cualquier prenda con contaminación que no se elimina con la limpieza se separa para su evaluación. La guía de cuidado, inspección y retiro de trajes de bombero explica el procedimiento completo.
Conclusión
La clasificación de la IARC confirmó lo que muchos bomberos ya sospechaban: su trabajo los expone a agentes cancerígenos. El traje los protege del fuego, pero también puede convertirse en un vehículo de contaminación si no se limpia, se resguarda y se retira a tiempo. Descontaminar en escena, limpiar conforme al fabricante, contar con una segunda dotación y especificar materiales con información clara son medidas concretas para proteger la salud de quien protege a los demás.
Esta guía es informativa; los protocolos de descontaminación y de vigilancia médica se definen con especialistas y con los procedimientos de cada corporación.